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Ecografía tronco supraaórtico

ecografía tronco supraaórtico

Queremos comenzar destacando la comodidad y utilidad de esta prueba, obteniendo en nuestro centro de ecografía resultados rápidos que ayudarán a hacer un estudio en profundidad del diagnóstico que estamos buscando. Gracias a la ecografía tronco supraaórtico podemos prevenir la posible presencia de patologías en las arterias carótidas, como por ejemplo los aneurismas, fístulas arteriovenosas o ciertos tumores. Es una prueba que se apoya en los ultrasonidos que transmite el transductor y que, cuando vuelven rebotadas de los glóbulos rojos, lo hacen con una desviación del haz, que nos permite observar forma precisa la velocidad de la circulación de los hematíes.
De manera precisa, podremos ver con detenimiento y claridad las arterias carótidas (internas, externas y comunes), las subclavias, las vertebrales y las venas (yugulares y subclavias).
Se trata de una técnica con el que podemos analizar con precisión cómo está funcionando el sistema arterial, sobre todo de las extremidades, tanto superiores como inferiores, así como de los troncos supraaórticos. Esto se puede realizar cuantas veces se necesite sin que dicha reiteración, cause algún perjuicio en el paciente o algún tipo de dolor o molestias físicas.

¿En qué consisten?

Las técnicas de ecografía de troncos supraaóticos permiten poder estudiar las arterias que riegan el cerebro de forma rápida, totalmente fiable y sin riesgos para el paciente. El flujo sanguíneo que llega al cerebro depende de las arterias carótidas y vertebrales. Las arterias carótidas ascienden por el cuello hasta el ángulo de la mandíbula donde se dividen en carótida interna y externa. Posteriormente cada arteria carótida interna se introduce en la cavidad craneal y se bifurca en sus diferentes ramas (arterias oftálmica, cerebral media y cerebral anterior). Las arterias vertebrales se originan en las arterias subclavias, pasando por los agujeros transversos de las vértebras cervicales y entran en el interior de la cavidad craneal donde se unen para formar la arteria basilar. Las arterias carótidas y vertebrales son accesibles a un examen por imagen a nivel cervical combinado con el análisis de la velocidad de flujo a lo largo de la arteria (dúplex), mientras que los segmentos intracraneales se evalúan estudiando la velocidad de flujo sanguíneo, sin imagen ecográfica (Doppler transcraneal). Los hallazgos de imagen y los cambios de la velocidad de flujo observados permiten detectar y cuantificar las estenosis arteriales.

¿Cuáles son sus indicaciones?

La enfermedad ateromatosa es la causa más frecuente de ictus isquémico. Por tanto, para una adecuada valoración de los pacientes que han padecido un ictus isquémico, es fundamental estudiar el funcionamiento de las arterias que llevan la irrigación al cerebro con ambas técnicas, que son complementarias entre sí.

La ecografía de troncos supraaóticos es útil también en la prevención del ictus, ya que permite identificar pacientes con alto riesgo mediante la detección y el seguimiento de la ateroesclerosis carotidea, sin riesgos ni molestias para el paciente. Otra indicación frecuente de esta exploración es la valoración de pacientes con soplos cervicales en la auscultación.

Estamos hablando de una herramienta fundamental para el neurólogo en la evaluación del paciente con ictus agudo. La primera indicación que se introdujo a la práctica clínica fue la monitorización del vasoespasmo, una complicación frecuente de la hemorragia subaracnoidea. Otras aplicaciones clínicas que se han introducido posteriormente son, entre otras, el diagnóstico y seguimiento de las estenosis intracraneales, la evaluación de las repercusiones hemodinámicas de la estenosis carotidea (o estudios de reserva hemodinámica), la detección de microembolias cerebrales y el diagnóstico de una comunicación cardiaca derecha-izquierda.

¿Cómo se realizan estos procedimientos?

La ecografía de troncos supraaórticos se realiza con el paciente acostado, colocando el transductor sobre el cuello en diferentes posiciones hasta identificar las arterias carótidas y vertebrales. El examen se completa con el estudio del flujo sanguíneo en el circuito orbitario (arteria oftálmica).

El Doppler transcraneal se realiza también con el enfermo acostado, colocando la sonda Doppler en el cráneo sobre las denominadas ventanas acústicas (ventanas transtemporal, occipital, oftálmica y submandibular) a través de las cuales pueden penetrar los ultrasonidos. De este modo se consiguen identificar las arterias intracraneales principales dependiendo fundamentalmente de la ventana acústica utilizada y la profundidad de insonación. Ocasionalmente se utilizan potenciadores de la señal Doppler, que se administran por vía intravenosa, y carecen de efectos secundarios importantes. Ambas técnicas pueden realizarse en cualquier persona porque, como cualquier ecografía, carecen de riesgos de irradiación.